Usted ni se imagina,
Que si de mi dependiera el destino,
Sus piernas estarían enredadas con las mías,
Sus manos, quizá,
Se estuvieran perdiendo en mi cintura,
Y sus labios serian náufragos en mis pechos,
Si de mi dependiera,
El reloj se pausaría en nuestra cama,
Las caricias serian eternas
Y lo efímero de la noche se haría
Tan infinito como el cielo.
Usted no se imagina,
Lo que yo lo deseo
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