Lo que usted,
Caballero, no sabe,
Es que puedo besarlo en letras,
Acariciarlos entre versos,
Amarlo en poemas,
Hacerlo mío mientras me es tan ajeno.
Lo que usted no sabe,
Es que puedo dibujarlo en el viento,
Sentirlo en la brisa de la mañana
Y soñarlo en mis noches de desvelo,
En el insomnio de mis días.
Lo que usted no sabe, Caballero,
Es que lo lloro entre suspiros
Y lo hago real
Entre las dunas de mi desérticos dedos
Que exploran su cuerpo
En las sombras en las sábanas
Nocturnas del mar.
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