Y así fue cada una de las palabras que dije se hicieron trisas, nada resulto importando, nada que ya no hubiésemos desechado antes de nuestra aventura de amores perdidos.
Y si nada quedo de aquella noche de aquelarres inquietos y despilfarrantes, solo quedo el recuerdo de cada uno de los versos que recite para ti, sin que tú los escucharas, aquellos que te escribí pero que nunca te mostré, solo quedo la inquietante luna roja marcando nuestro inaplazable final, solo quedo una sonrisa, un beso, pero nada más allá de lo que pudieras retomar, solo quedo el adiós de aquella noche vestida de luto ante nosotros, un intenso frió de otoño en invierno.
Solo quedo el nimio deseo de volver a pasar otra noche igual y el sinsabor de lo imposible que se hace soñar en estos momentos, solo quedo el recuerdo del amor de una noche fugas entre sabanas verdes, de pasto infinito y de sueños sin fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario